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Mejora y optimiza las imágenes de tu e-commerce

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Una de las cosas más importantes que tiene una e-commerce, además de su diseño web, son las imágenes de sus productos. ¿Comprarías algún producto por internet sin haber visto una imagen en la web? Probablemente no. De igual manera, pocos usuarios comprarían un producto en una web en la...

Mejora y optimiza las imágenes de tu e-commerce

Una de las cosas más importantes que tiene una e-commerce, además de su diseño web, son las imágenes de sus productos.

¿Comprarías algún producto por internet sin haber visto una imagen en la web? Probablemente no. De igual manera, pocos usuarios comprarían un producto en una web en la que sus imágenes tuvieran una serie de fallos.

En este post vamos a hablar de esos fallos y de las características que debería tener una buena foto de producto en tu e-commerce para aumentar las ventas. ¡Vamos allá!

1. ¿Fondo blanco o contextualización?

Generalmente, es muy recomendable tener fotos de tus productos sobre fondo blanco, pues pueden distinguirse claramente sus atributos.

Sin embargo, también puede ser recomendable que incluyas fotos en las que el producto salga contextualizado. Es decir, que esté siendo utilizado por una persona. De esta manera, el usuario comprenderá mucho mejor el producto, tendrá un concepto mucho más real sobre él y podrá ver claramente cuáles son sus dimensiones (aunque independientemente de ello, también deberías incluir sus medidas en la descripción).

Además, las fotos en las que el producto sale contextualizado te darán mucho juego para ser creativo y transmitir una determinada estética y valores de marca. ¡Eso sí! No puedes publicar una foto de andar por casa, pues dará muy poca seguridad en tus potenciales clientes. Intenta que sea profesional y de calidad.

2. No te pases con la edición

Está muy bien que tus productos luzcan de maravilla en las fotos de tus productos que subas a tu e-commerce, pero tampoco pueden convertirse en algo totalmente diferente a lo que en realidad son. Una de las peores cosas que podría pasarte es que el cliente recibiera el producto y quedase totalmente decepcionado, pues además de no fidelizarle, puede convertirse en un altavoz de críticas.

¡Tampoco te asustes! Puedes corregir algunas cosillas con programas de edición, pero respeta siempre el color, la textura y las características principales de los productos.

3. Muestra varias imágenes

Publica varias fotos de cada producto para que el cliente pueda construir una imagen sólida de cada uno de ellos. Haz fotos globales, desde distintos ángulos, y no te olvides de fotografiar de cerca a los mejores detalles. ¿En qué se fijaría el cliente si estuviera en una tienda física?

Poder valorar los productos como si el cliente los tuviera en sus manos influirá positivamente en su intención de compra.

4. Muestra todos los colores

Si tienes un mismo producto en varios colores deberías subir fotos de todos ellos para que el cliente potencial pueda valorar si un color le gusta o no. De no hacerlo, lo más probable es que el usuario nunca llegue a comprar el producto en un color que no ha visto.

5. Calidad vs. Compresión

Una de las cosas que más odian los usuarios de internet es que una web cargue lento. Somos todos tan impacientes que a los pocos segundos de esperar optamos por irnos de la web en la que queríamos entrar hace tan solo un instante.

La pregunta es, ¿por qué una web tarda tanto en cargar? Pues una de las principales razones podría ser el peso de las imágenes dentro de tu e-commerce.

Las imágenes transmiten muchas de las características de un negocio. Si una web tiene imágenes de buena calidad, sus usuarios lo notan y mejoran su percepción sobre ese sitio. Sin embargo, un exceso de calidad implica un mayor peso del archivo y, consecuentemente, un mayor tiempo de carga del sitio web.

Nos encontramos entonces ante un dilema, ¿más calidad y menor velocidad de carga, o menor calidad y mayor velocidad de carga? Como todo en esta vida, debemos encontrar un punto de equilibrio.

Si estamos hablando de la foto de portada de tu web, es normal que tenga un peso mayor que las demás, pero si estamos hablando de las fotos de tus productos, sería recomendable oscilar entre los 60 y los 90 KB.

Lo mejor es que redimensiones tus fotos para llegar a este peso en programas propios como Photoshop, pero si no lo tienes o no lo controlas, tienes webs online que hacen ese trabajo por ti (¡ojo! asegúrate de que sea una web de fiar y conserva siempre los archivos originales, just in case).

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