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Historias H!C

Cómo emprender en tiempos de Covid-19: Martina H. Martín y Verde Clementa

Continuamos nuestra serie de Historias de alumnos H!C con Martina y Verde Clementa, y cómo el Covid no pudo con las ganas de emprender.

Cómo emprender en tiempos de Covid-19: Martina H. Martín y Verde Clementa

Después de un tiempo dándole vueltas a la idea de crear un proyecto personal, Martina H. Martín decidió que 2020 era su año y lo comenzó haciendo el curso Emprendedores creativos. Días después de terminarlo llegó el confinamiento, pero lejos de desechar la idea, la necesidad de encontrar otra vía profesional le animó a aprovechar todo lo que había sacado en claro, a formarse en las áreas que tenía pendientes para hacerlo bien, y a lanzarse a emprender. Hoy, nosotras tenemos alguno de los primeros diseños de su marca Verde Clementa: las mascarillas Conscious.

Martina es la protagonista de esta nueva historia de alumno, la de alguien que se ha animado a emprender en medio de una pandemia mundial. Por eso, especialmente, nos apetecía que compartiese cómo han sido los inicios en estas circunstancias excepcionales y sus planes a corto y medio plazo, porque si algo hemos sacado en claro en estos meses es que las empresas también deben aprender esta nueva forma de interpretar, decidir y crecer día a día.

¿Cuál es o era tu profesión y en qué momento te planteas emprender?

“Soy diseñadora e interiorista, apasionada por el bienestar de las personas, de los espacios donde habitamos y trabajamos. He trabajado como Project manager para marcas nacionales e internacionales por cuenta ajena, hasta que un día, antes de la crisis del 2008, necesité un gran cambio. Casada y tras el estupor de muchos, tuve la oportunidad de vivir en Escocia y seguir formándome. Lo que iba ser un periodo de 6 meses se convirtió en 6 años, viajes, una relación a distancia y un trabajo precioso en el Museo Nacional que marcó un antes y después en quien soy hoy, una vida infinitamente más slow que la que tenía.

Hace unos años la maternidad llegó a nuestras vidas, casi a mis 40; decidimos apretarnos el cinturón, cambiar nuestro estilo de vida y dedicarme al 100% a ese nuevo proyecto vital que me entusiasmaba: mis hijas, la educación. Desde entonces, la idea de el emprendimiento ha estado latente en  mi vida. Mi entorno siempre lo tuvo claro, sin embargo yo nunca encontraba el momento ni el camino que quería seguir. Soy una persona apasionada e inquieta por naturaleza, con ganas de aprender y formarme constantemente en áreas dispares que siempre me aportan algo nuevo.

A finales del 2019 necesité poner todo sobre la mesa y volver al 100% a mi profesión. Aún recuerdo el email que días antes del inicio del curso de Emprendedores Creativos envié a Hello! Creatividad, donde planteaba mis dudas, y miedos. Lo envié sin mucha esperanza de recibir respuesta, pero Mar me respondió con honestidad  y entonces decidí que había llegado mi momento. No sabía aún bien dónde me llevaría, pero debía intentar poner todas las ideas en orden. Hice el curso en febrero y, cuando llegamos a la última semana de curso, llegó el estado de alarma; una pandemia que nos colapsó y parecía que todo se iba a desmoronar.

Inicié el curso con ideas vagas que se fueron transformando, tomando caminos diferentes y evolucionando. El cambio radical se produjo durante el confinamiento. Como diseñadora, fueron momentos complejos, donde sentía la necesidad de ayudar, de buscar alternativas, caminos. Me he formado para entender las necesidades de las personas, sus entornos, dar y buscar soluciones, alternativas que generen bienestar de una forma positiva.

En abril retomé las ideas del curso de emprendedores, entre otros cursos que había realizado; seguí formándome en áreas que necesitaba entender para poner en marcha un proyecto en el que creía. El puzzle empezaba a encajar y me encajaba. Llevé a cabo algunas consultorías, adaptamos la situación de teletrabajo en casa y “la conciliación” nunca llegó. Fueron momentos durísimos. La situación de la pandemia se complicaba, me afectaba ver negocios familiares cerrados en la zona, familiares en hospitales… sin embargo, sentía que tanto los diseñadores como los arquitectos podíamos aportar mucho a esta realidad.”

“El curso de Emprendedores creativos me ha ayudado a dar el salto que necesitaba, a mirar más allá del horizonte, a explorar nuevos caminos, a ampliar el espectro.”

¿Cómo empiezas a trabajar en este proyecto? ¿De qué manera te ayuda el curso de Emprendedores?

“Como dice Norman Foster ‘Todo es diseño, y la calidad del diseño afecta a nuestras vidas’, y no podría estar más de acuerdo. Mi afán por el bienestar en los espacios, su atemporalidad, la búsqueda del equilibrio, mejorar la vida de la personas y su entorno, me lleva al constante aprendizaje de nuevas formas de generar ese bienestar. Después de años trabajando en diferentes áreas de diseño y cultura, quise seguir mi camino creando espacios saludables y sostenibles, sin comprometer el estilo de quienes los habitan; acompañar en el proceso era lo que siempre había hecho, pero esta vez desde mi propio estudio, y desde ese punto de partida surgieron más necesidades, nuevos retos.

Esta pandemia no ha parado de enseñarme nuevas formas de enfrentarme a mi papel como diseñadora. La escucha constante y abierta, atender a las necesidades, diseñar y crear por y para las personas; ya no sólo eran sus espacios, sus hogares, era su bienestar, eran recursos que generasen ese bienestar, que mejorasen su experiencia. 

El curso de emprendedores me ha ayudado a dar el salto que necesitaba, a mirar más allá del horizonte, a explorar nuevos caminos, a ampliar el espectro. Volver a las raíces, derribar muros, a un profundo análisis vital, a reajustar tantas veces como han sido necesarios los objetivos o “el plan de negocio”, porque la realidad en este caso ha superado y supera a la ficción. La incertidumbre forma parte de nuestras vidas y ahora toca aprender a bailar con ella, sin perder el foco que tantas veces has escrito. En un momento tan cambiante, muchas mañanas son duras, muy duras.

“En este confinamiento, desde mi balcón sentía que teníamos que dar a la vida el lugar que se merecía, y el bienestar que tanto necesitamos viene desde el interior.”

Soy de la opinión de que la inspiración tiene que pillarte “trabajando”. Emprender es más una cuestión de actitud, porque un día te subes en una montaña rusa y, aunque lleguen momentos de descanso, el viaje continúa. Pero tú quieres estar allí, donde has soñado, y no aquí; para ello debes seguir formándote, delegando en cuanto sea posible, con una escucha activa, y siendo flexible. La conciliación es un sueño que aún no es real y quedan muchos pasos por dar, pero ya estamos en el camino.

Ningún negocio, grande o pequeño, con la mejor estrategia ni el mejor plan, está preparado para una pandemia mundial, para los cambios constantes que se están viviendo. A veces hay que volver a empezar para seguir construyendo, volver a crear una y otra vez nuevas maneras de adaptarnos.”

Háblanos de Verde Clementa.

Verde Clementa siempre estuvo en mi vida, aunque aún no le había puesto nombre.

Podría nombrar a grandes profesionales del mundo del diseño, la arquitectura o la cultura; sin embargo, hablaré de mi abuela. Ella siempre fue una inspiración por ser una mujer valiente, creadora incansable de sueños, a la que hoy llamarían “maker”. Su mandil olía a bizcocho de manzana y sus manos a verde limón. Con sus manos disfrutaba cada detalle, con una aguja hacía un remiendo y con lavanda multiplicaba el jardín. El aprendizaje siempre fue su motor. En este confinamiento, desde mi balcón sentía que teníamos que dar a la vida el lugar que se merecía, y el bienestar que tanto necesitamos viene desde el interior. Nuestros diseños, nuestras decisiones, por pequeñas que sean, pueden ayudar a otros.

Nació como una inquietud, en estos meses, por seguir contribuyendo a las necesidades con las que hoy nos enfrentamos. Apostar por cuidar y cuidarte con estilo es ser considerado con las personas y el entorno, por las pequeños negocios a quienes nos acercamos a comprar. Es sentir bienestar y pensar en el bienestar. La búsqueda de un estilo de vida más consciente, donde la calidad sea mejor que la cantidad, donde compartir y celebrar cada pequeño momento sea el signo de sentir que la vida es tuya, y que la vives a tu ritmo. 

Arrancamos con nuestras mascarillas Conscious, que mejorasen la experiencia que se tiene al ponerte una mascarilla, apostando por los tejidos naturales, por un diseño pensado por y para las personas, que les generase bienestar, comodidad, una pizca de positivismo en una realidad cambiante, donde una prenda se había convertido en imprescindible, y había muchos detalles que queríamos mejorar.

Queriendo ser parte de la solución y no del problema comienza nuestra andadura en este pequeño proyecto. Basada en la misma filosofía que los espacios que diseño, desarrollé este proyecto para diseñar, confeccionar y empaquetar con mimo. Crear  una experiencia diferente para ti, tu entorno y el planeta. Porque no necesitan a gente perfecta, necesitan a gente “consciente”; queremos formar parte de esa nueva generación que toma consciencia de sus decisiones. Siendo también solidarios pues con parte de los beneficios de Verde Clementa donamos a banco de alimentos, algo que tuve claro desde el primer momento.

Somos slow design, apostando por la circularidad. Siempre digo que no somos lentos, sino conscientes de cada paso y de cómo nuestros pasos afectan a las personas y a nuestro entorno. Nuestras ediciones son limitadas. Creemos en el estilo y no en la moda, no hacemos stock sino confeccionamos por encargo, optimizamos los recursos. Gracias a la mano experta de nuestra costurera que ha creído en el proyecto como nosotros y nos apoya desde su pequeño taller.”

¿Cómo están siendo los inicios? ¿Cómo has enfocado la venta?

“Los inicios han sido intensos, en constante cambio y adaptación. Lo que no sabía me ha tocado aprenderlo, desarrollar, delegar y asumir cambios constantes. Continúo en paralelo con muchos detalles, me ha faltado tiempo para desarrollar muchas cosas, pero sentía que si las ideas sólo seguían en mi cabeza y no les ponía fecha límite se quedaría en otra idea más en el tintero. Esta vez era importante lanzar un mínimo viable. He aprendido que nada es perfecto y que, si quieres alcanzar la perfección, entonces nunca emprendes, porque siempre faltan detalles, cambios y mil situaciones que hacen que tu proyecto vaya desarrollándose. La excelencia es un buen objetivo, pero no la perfección, porque entonces te paralizas, nunca existe el momento ideal. 

Para la venta, empezamos a lanzar en agosto, tardísimo, con el mínimo viable como decía. Todo me llevó más tiempo del que me hubiese gustado y, siendo una sola persona para gestionarlo, con niños en casa 24h y con otros proyectos, no ha sido sencillo, esto hay que aceptarlo. Es una de las situaciones que debes asumir y analizar. He tenido que fotografiar yo misma el producto, sesiones de fotos con niñas colgadas de tus piernas, branding, packaging, diseño gráfico, etc., pruebas y prototipos.

Con las circunstancias actuales, y con los recursos que disponíamos en esos momentos, quise valorar el producto primero en un entorno cercano así que lancé una pre-venta entre familiares y amigos. Tuvo muy buena acogida, sin embargo mi idea inicial era que las mascarillas Conscious fueran parte de pequeñas colecciones, que te hiciesen sentir bien. Empecé con SS20 inspirada en nuestros pueblos y ciudades, en nuestras gentes, en esos momentos de reuniones con amigos, con familias, en esas comidas deseadas tras meses de confinamiento, en reencuentros, en instantes como un picnic al atardecer.  Al ser limitadas a un número pequeño de unidades, quise incluso numerarlas; sin embargo, la logística me impidió llevarlo a cabo en esta primera toma de contacto. Mi intención era poner a la venta algún modelo semanalmente, pero el tiempo se vino encima y tuve que poner a la venta todos los modelos al mismo tiempo. Tomar decisiones, ser flexible, adaptarte a la demanda y a las circunstancias.

Nuestras mascarillas tienen un packaging especial, cuidando los detalles, pensado para las personas y el entorno. Queríamos que fuese sostenible mediante el uso de materiales reciclados, apostando por la circularidad creamos un diseño que pudieses reutilizar. Está diseñado para que sintieras que al abrirlo alguien te estaba cuidando y pensando en ti, como un amigo, alguien especial al que no podías abrazar, ni compartir muchos momentos. Fue un proceso de diseño y decisiones intenso. Muchas horas de trabajo para conseguir un empaquetado más consciente que lo que había en el mercado para este tipo de producto.

Nuestra web está en fase latente, hemos ido llevando a cabo las ventas mediante redes sociales como Instagram, Telegram, incluso Whatsapp Business (un cambio que no quise tener en un principio y que la demanda me hizo desarrollar a posteriori). Algunas tiendas se han interesado en nuestros productos. Sin embargo, quienes han comprado y usan nuestras mascarillas son los mejores embajadores de la marca; recomendándola, repitiendo, regalando a familiares. Cuando recibes un mensaje de quien ha confiado y está muy contento no dejas de sentir emoción. Aún puedo recordar los nombres y modelos de las personas que han hecho pedidos y se han unido a este proyecto de alguna manera, con algún gesto, porque detrás de cada uno había una historia, buscaban algo más y lo han encontrado en Verde Clementa.”

¿Cómo planteas la evolución de la empresa a corto y medio plazo?

“Plantearse la empresa a largo plazo es complejo; somos conscientes de la situación actual, que los planes son válidos hoy y el mañana es flexible e incierto. Sin embargo, apostamos por seguir cuidando y generando bienestar en muchas de sus formas, llegar a desarrollar un estudio multidisciplinar que abarque ámbitos del diseño por y para las personas.

A corto plazo seguimos trabajando en sistematizar todo lo que puedo: la comunicación, packaging de nuevos productos, las ventas, colaboraciones, el diseño de nuestras etiquetas. Queremos seguir desarrollando algunos diseños, quizá introducir nuevos productos además de nuestras Conscious mask, y traer una pequeña colección para invierno.

“A veces hay que volver a empezar para seguir construyendo, volver a crear una y otra vez nuevas maneras de adaptarnos.”

Esperamos crecer en productos que podamos diseñar, trabajando estrechamente con personas que apuesten por este tipo de proyectos. Deseamos contar con una red de personas que sigan desarrollando este trabajo completamente artesanal, donde siga presente el corte a tijera, las puntadas con mimo, apoyar el trabajo de mujeres en pequeños talleres. Mi deseo es trazar el nexo de unión entre servicios y productos que nos generen bienestar a nosotros y a nuestro entorno.”

Muchas gracias, Martina, por compartir y ¡mucha suerte!

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