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Algunos motivos para desconectar del móvil

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Desde hace ya unos años escuchamos prácticamente a diario debates y comentarios sobre la adicción al móvil, y la verdad es que no es muy difícil darse cuenta de que estos dispositivos han cambiado radicalmente la manera en la que funciona la sociedad (al menos, en los países...

Algunos motivos para desconectar del móvil

Desde hace ya unos años escuchamos prácticamente a diario debates y comentarios sobre la adicción al móvil, y la verdad es que no es muy difícil darse cuenta de que estos dispositivos han cambiado radicalmente la manera en la que funciona la sociedad (al menos, en los países desarrollados).

Sin embargo, ¿somos verdaderamente conscientes del grado en el que los móviles nos afectan? ¿nos llegamos a plantear si nosotros mismos somos adictos al móvil?

1. Nomofobia

En primer lugar, cabe destacar que cada vez son más las personas que padecen “nomofobia o miedo a no tener a mano el teléfono móvil. El hecho de no saber cuándo van a poder volver a acceder a él (ya sea porque se les ha olvidado en casa, porque se les ha acabado la batería o porque lo han perdido) les genera ansiedad, estrés, taquicardias, e incluso dolores de cabeza y de estómago.

Los estudios afirman que la nomofobia suele darse con más frecuencia en mujeres adolescentes debido a sus mayores necesidades comunicativas y afectivas. Sin embargo, no puede negarse que cada vez está más generalizada.

2. FoMo

Pero la nomofobia no aparece de la nada, sino que es la consecuencia de una serie de variables, siendo el FoMo (“Fear of Missing Out”) una de las más determinantes.

Tal y como su propio nombre indica (en español, “miedo a perderse algo”), este tipo de ansiedad se basa en la preocupación obsesiva por parte de algunas personas a ser excluidas de su entorno social por no estar atentas a lo que sucede en las redes sociales en todo momento.

La verdad es que este concepto no es tan novedoso, ya que es la versión actualizada del miedo a la exclusión social que siempre ha existido. No obstante, ahora es mucho más dañino, ya que las redes sociales sólo muestran la mejor faceta de cada amigo, lo que provoca una frustración constante para aquellos que han cometido el error de desarrollar su identidad personal en la red y no son capaces de “llegar a ser como los demás”

De hecho, la adicción al móvil es muchas veces causada por malas costumbres en la infancia. Por ello, es deber de los padres impedir que sus hijos tengan una mayor preocupación por la vida de los demás que por la suya propia y que su bienestar dependa de lo que sucede en sus redes sociales.

Eso sí, tampoco podemos olvidarnos de que vivimos en un contexto digital. Lo ideal, por muy tópico que suene, es entender los dispositivos electrónicos y todas sus aplicaciones como herramientas para hacernos la vida más fácil teniendo cuidado de no volvernos dependientes de las mismas.

3. Móvil vs. Rendimiento

Se estima que, en general, acudimos a nuestro móvil una media de 150 veces al día (según Oracle Marketing Cloud) con el objetivo de obtener una recompensa, ya sea porque nos hayan mandado un whatsapp, porque nos hayan enviado un correo electrónico o porque nos hayan dado a like en Instagram, por ejemplo; recompensas que en realidad no nos aportan demasiado, pero que consiguen mantener nuestra atención dispersa a lo largo de todo el día (digamos que queremos estar a todo, y en realidad no estamos a nada).

Por mucho que digamos, no podemos hacer dos cosas a la vez manteniendo toda nuestra atención en ambas (a no ser que una de ellas pueda ser automatizada y que, por lo tanto, no requiera demasiada atención).

Cuando estamos realizando una tarea y echamos un vistazo al móvil, lo que estamos haciendo es desplazar nuestro foco de atención de un sitio a otro. Esto, repetido cada pocos minutos, puede acabar afectando considerablemente a nuestro rendimiento.

Es más, sólo por tener el móvil al lado, aunque esté apagado, nuestra mente está haciendo un esfuerzo por no cogerlo (¿no os pasa?), así que estamos dirigiendo parte de nuestra atención fuera de la tarea que estamos llevando a cabo y reduciendo nuestro rendimiento en un 26% (según un estudio realizado por Kaspersky Lab).

Visto así suena un poco tremendo, ¿o no? Por eso, vamos a enunciar algunos consejos que nos vendrán bien para luchar contra esa pequeña adicción al móvil que, cada vez más, todos tenemos en cierta medida.

4. Cómo luchar contra la adicción al móvil

Independientemente de nuestro grado de adicción a estos pequeños seres, vamos a proponer una serie de ideas que puedan ayudarnos a ser menos dependiente. Pruébalas y quédate con las que mejor te funcionen:

  • Cuando estés haciendo algo en lo que quieras poner toda tu atención, apaga el móvil y guárdalo lejos de ti (en otra habitación si es posible).
  • Cada vez estamos incluidos en más y más grupos de WhatsApp. Si tienes activadas las notificaciones con sonido, el móvil te vibrará y sonará cada minuto, así que silencia todos tus grupos y lee los mensajes cuando verdaderamente quieras interactuar con tus contactos.
  • Quita las aplicaciones que más te llamen la atención de la pantalla de inicio, en especial desactiva las notificaciones, puesto que el propósito de las aplicaciones no es otro que intentar redirigirte a navegar y a pasar tiempo en las mismas una y otra vez… al fin y al cabo, viven de atraer tráfico recurrente y hacer que pasemos cada vez más tiempo en las aplicaciones. Si no tienes notificaciones activadas y tienes que acordarte de entrar en las aplicaciones que sean, te resultará más difícil caer en la tentación de entrar en ellas cuando mires el móvil.
  • Cuando estés en casa, conecta el móvil al cargador en alguna habitación y deja que funcione como un teléfono fijo. Si no puedes llevártelo de un sitio a otro, lo utilizarás menos y sólo lo mirarás cuando realmente lo necesites.
  • No utilices el móvil ni al principio ni al final del día. Lo primero que hacemos por las mañanas marca lo que haremos a lo largo del día, por lo que si enciendes el móvil según te levantas, estás programando a tu cerebro para utilizar el móvil constantemente a lo largo del día. Y si lo usas justo antes de irte a dormir, estarás recibiendo estímulos que no deberías justo antes de comenzar tu periodo de descanso, lo que tendrá un impacto negativo en la calidad de tu sueño.

Por último, un último consejo para cerrar este post sobre la adicción al móvil… ¿y si pruebas a apagar el móvil durante un día o un fin de semana entero? Parece imposible, pero te aseguramos que no lo es. Incluso sin móvil, el mundo seguirá girando, y probablemente no te pierdas nada demasiado importante… ¿te atreverías? Si lo haces, ¡ya nos contarás si tu mente lo agradece!

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