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Creatividad & Emociones

Consejos para subir la autoestima de los niños

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La autoestima juega un papel clave en aquellos momentos en los que una persona se enfrenta a sus retos. Los adultos, en mayor o menor medida, tienen el poder de trabajar y entrenar su propia autoestima. Sin embargo, los niños aún no tienen esa capacidad, por lo que su grado de aceptación...

Consejos para subir la autoestima de los niños

La autoestima juega un papel clave en aquellos momentos en los que una persona se enfrenta a sus retos.

Los adultos, en mayor o menor medida, tienen el poder de trabajar y entrenar su propia autoestima. Sin embargo, los niños aún no tienen esa capacidad, por lo que su grado de aceptación hacia uno mismo depende, principalmente, de su entorno familiar y académico (razón por la cual mantener un flujo de información constante entre el profesor y los padres debería ser una prioridad).

Está demostrado que, aunque sea natural que la relación con nosotros mismos experimente ciertas subidas y bajadas a lo largo de nuestra vida, las personas que desarrollan una buena autoestima durante la infancia suelen tener más seguridad en sí mismas al hacerse mayores.

1. Cómo subir la autoestima de los niños

Como nos cuenta Elena Domínguez, profesora de nuestro curso de Inteligencia emocional para padres, potenciar la autoestima de los niños es de vital importancia para fomentar una visión sana de sí mismos.

A continuación, os comentamos algunos de los mejores consejos sobre cómo interaccionar con vuestros hijos en determinadas ocasiones para así potenciar su autoestima.

a. Dale todo tu cariño

Para que un niño pueda cultivar su autoestima debe encontrarse en un ambiente en el que verdaderamente sienta que es querido. El amor nunca debe darse por sentado, por lo que no debes tener ningún tipo de limitación a la hora de darle abrazos y besos, y decirle que le quieres.

Este será el mejor caldo de cultivo para que desarrolle adecuadamente todas y cada una de sus emociones, las cuales debemos respetar (y nunca coartar) si queremos un correcto desarrollo de la autoestima del niño.

b. Préstale atención

No obstante, no todo se reduce a darle cariño. Es normal que el trabajo y otras tareas te roben mucho tiempo del día, pero no olvides que ser padre es, a largo plazo, una de las profesiones más gratificantes del mundo.

Saca tiempo de donde puedas para prestar atención a tus hijos todos los días. Eso sí, no vale sólo con cenar todos juntos (lo cual es maravilloso), sino que también deberías dedicar momentos a estar con cada uno de tus hijos por separado. De esa manera, tus hijos se abrirán y podrás descubrir cuáles son sus inquietudes y preocupaciones.

Ve a recogerle al cole y volved a casa dando un paseo, juega con él un ratito, léele un cuento antes de dormir… Tú decides qué manera se adapta mejor a vuestro estilo de vida, pero ten en mente que durante esos momentos no debe haber ninguna otra distracción. Es un momento para vosotros, para miraros a los ojos.

c. Establece límites y obligaciones

Si los niños comprenden que, al igual que derechos, tienen obligaciones, hacerse mayores no se convertirá en un episodio traumático.

Establece una serie de reglas coherentes y razonables, y enseña a tu hijo a respetarlas. Para facilitar su comprensión, puedes incluso hacer una lista en una cartulina en la que él mismo escriba lo que debe y lo que no debe hacer. Eso sí, nada de esto tiene sentido si las reglas no se cumplen, por lo que debes ser claro y consistente.

En un principio, dale pequeñas responsabilidades. A medida que las vaya dominando, ve aumentándoselas poco a poco.

Además, es recomendable crear una rutina en la que el niño se sienta cómodo y seguro, ya que el orden le ayudará a asimilar su entorno más fácilmente.

d. Dale opciones y déjale que cometa errores

Un niño aún no tiene capacidad para elegir entre varias alternativas. Sin embargo, tener la posibilidad de elegir entre dos opciones desde pequeño (y entre más opciones a medida que se vaya desarrollando) incrementará la confianza en sí mismo en el futuro y, por tanto, su autoestima.

Por ello, dale a tu hijo la oportunidad de tomar decisiones siempre que lo consideres adecuado, por pequeñas que sean. Por ejemplo, que elija la ropa que quiera ponerse por las mañanas o el sabor del helado que se compre.

Confía en su capacidad de decisión y no tengas miedo a que se equivoque, ya que los errores son la mejor fuente de aprendizaje que tendrá a lo largo de su vida. Debe ser él mismo el que corra riesgos (controlados), desafíe sus límites y amplíe su mundo. De no hacerlo, se convertiría en lo que muchos llaman un “niño burbuja”. Niños tan sobreprotegidos que no son capaces de enfrentarse a situaciones reales y que en el futuro acaban siendo personas miedosas, inseguras, dependientes y con muy poca autoestima.

Cada vez que cometa un error, no le regañes, no le digas “te lo dije”. Es mejor que le expliques que todos cometemos errores y que lo mejor que puede hacer es pensar en qué debería hacer para no volver a cometer el mismo error.

e. No le impongas un camino a seguir

Existe cierta tendencia por parte de algunos padres a dirigir a su hijo por el camino que ellos creen más adecuado para él. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, aunque ese niño sea dependiente en sus primeros años de vida, llegará el momento en el que querrá tomar las riendas de su vida de forma independiente.

Si hasta entonces ha estado recorriendo un camino que no quería, va a tener que tomar una difícil decisión: Seguir por el mismo camino de siempre (lo que coartará considerablemente su felicidad y autoestima) o redirigir su vida (lo que le supondrá un enorme gasto de tiempo y energía).

¿No es entonces más fácil apoyar su camino desde niño? Todo esto comienza con decisiones tan aparentemente superficiales como las clases particulares. Por ejemplo, si ves que tu hijo tiene una gran sensibilidad y escucha música a diario, dale el gran privilegio de tocar un instrumento y no le apuntes a fútbol en contra de su voluntad, ya que podría resultar extremadamente frustrante para él.

f. No le etiquetes

Es genial que reconozcas a diario las cosas buenas que haga tu hijo (siempre que seas realista y no caigas en exageraciones). También es necesario que le llames la atención cada vez que haga algo malo.

Sin embargo, es muy importante que se elogie o se critique el comportamiento del niño y no su personalidad. Es decir, mejor que evites el verbo “ser”:

Eres un vago. NO
No está bien que no hayas hecho los deberes. SÍ

Eres un genio. NO
Enhorabuena por haberte esforzado tanto este curso. SÍ

Ya sean positivas o negativas, las etiquetas suponen una enorme carga en la vida del niño, cuyo desarrollo futuro se verá influenciado por haberlas aceptado y mantenido de forma inconsciente.

g. No le compares

Parece un tópico, pero nadie puede negar que todas las personas somos únicas y diferentes. Cada uno con sus defectos y virtudes.

En el caso de los niños sucede lo mismo. Cada uno tiene sus limitaciones y sus destrezas, y hacer comparaciones no trae consigo más que envidias y presiones innecesarias.

Si comparas (para bien o para mal) a tu hijo con los demás, estás generando en él pensamientos que mantendrá a lo largo del tiempo y que tendrán un impacto negativo en sus relaciones sociales.

h. Dale ejemplo

Todos sabemos que los niños son como “esponjas” y que absorben casi toda la información sobre los estímulos que les rodean. De hecho, gran parte de su aprendizaje se basa en la imitación de las personas que les rodean.

Es decir, que si trabajas tu autoestima, estás trabajando de forma indirecta la de tu hijo. Al fin y al cabo, serás uno de los más importantes referentes en su vida.

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