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¿Cómo hacer presentaciones efectivas?

Muchas personas son capaces de ponerse frente a un determinado público y empezar a desarrollar sus ideas sin ningún tipo de problema aparente. Si eres una de esas personas, ¡enhorabuena! tienes mucho recorrido ganado. Si, por el contrario, eres una persona a la que le cuesta un poquito más...

¿Cómo hacer presentaciones efectivas?

Muchas personas son capaces de ponerse frente a un determinado público y empezar a desarrollar sus ideas sin ningún tipo de problema aparente. Si eres una de esas personas, ¡enhorabuena! tienes mucho recorrido ganado.

Si, por el contrario, eres una persona a la que le cuesta un poquito más enfrentarse a este tipo de situaciones, no te preocupes, formas parte de la amplia mayoría. Está demostrado que hablar en público es una de las principales causas de ansiedad social, la cual se dispara en momentos de mayor riesgo como la defensa de una tesis doctoral ante un tribunal.

El mundo de las presentaciones es todo un arte que puede definirse como un ejercicio de interpretación. Ya seas una persona con facilidad para hablar en público o una persona con más limitaciones para hacerlo, no te pierdas los consejos que te proponemos para hacer presentaciones efectivas.

1. Consejos para hacer presentaciones efectivas

Los principales objetivos que debes tener a la hora de hacer una presentación son captar y mantener la atención de los asistentes y procurar que su contenido sea recordado por ellos.

Todas las ideas están en tu cabeza, la clave es que seas capaz de canalizarlas de forma clara, directa y natural hacia la audiencia.

a. Empieza con buen pie

Cuando comienzas una ponencia, cuentas con el 100% de la atención del público, así que debes hacer todo lo posible para que esa atención se prolongue en el tiempo y no se desvanezca a los pocos minutos.

La forma en la que introduces tu presentación tendrá una gran influencia sobre la percepción que tendrá la audiencia durante toda la sesión, así que valora detenidamente cual es la mejor forma de comenzar tu exposición en función del tema que vas a tratar y las personas a las que te diriges. Entre muchas otras cosas, puedes empezar tu presentación con:

  • Una afirmación llamativa.
  • Una cifra sorprendente.
  • Una historia o anécdota personal.
  • Una nota de humor (chiste o broma).
  • Una pregunta, ya sea retórica o no.
  • Una cita hecha por alguien famoso que pueda ser aplicada al tema.
  • Una metáfora sencilla, sobre todo si el tema que vas a exponer es complejo.
  • La conclusión, ya que sabrán desde el primer momento lo que la presentación puede aportarles.

b. Simplifica el contenido de tu presentación

Tienes que asumir que los asistentes no van a acordarse de todo lo que digas, sino de la idea general del asunto que estás tratando. Por lo tanto, no merece la pena centrarse en detalles y conceptos complejos, ya que el exceso de información les saturará fácilmente.

Una de las técnicas más utilizadas para simplificar adecuadamente el contenido de una presentación es dividirla en sus tres puntos o secciones más importantes. Si los mencionas al inicio, los desarrollas, y los vuelves a citar antes de concluir, esos tres puntos serán realmente asimilados por el público.

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c. Trabaja el ritmo y la entonación

Tan importante es lo que dices como la manera en la que lo dices. Para mantener la atención de la audiencia y no caer en la monotonía debes introducir a cada asistente en un viaje emocional, y no en una monserga interminable.

Una de las variables que más juego te va a dar para conseguirlo es el ritmo. Habla de forma lenta en los fragmentos difíciles que requieran una mayor reflexión por parte del público, y acelera el ritmo en aquellos fragmentos formados por contenidos ligeros y notas irónicas.

Por otro lado, cabe destacar que un buen orador vocaliza y transmite sus ideas de forma alta (sin gritar) y clara, pero siempre realizando subidas y bajadas en la entonación, como si de una conversación se tratase. De nada sirve la alternancia en el ritmo si el tono de voz se mantiene constante.

d. Cuenta historias

No puede negarse que los humanos somos educados para escuchar y comprender historias. De hecho, desde hace ya un tiempo, contar historias (storytelling) es una práctica muy extendida en el mundo de los negocios para promover nuevos proyectos y atraer a inversores.

Sea cual sea la razón por la que estés haciendo una presentación, no pierdas la oportunidad de incluir una experiencia real que te haya pasado a ti o a algún conocido en relación con el tema que estés tratando, empatizarás rápidamente con el público y generarás en él un mayor impacto.

e. No te olvides del lenguaje no verbal

¡Los brazos y las piernas están para usarlos! Está comprobado que entendemos el 55% de un mensaje gracias al lenguaje no verbal. Es decir, que si en una ponencia permaneces con el cuerpo estático en un punto fijo, podría decirse que los asistentes están entendiendo menos de la mitad de lo que estás diciendo.

Independientemente de los porcentajes, resulta lógico que acompañar lo que estamos diciendo con movimientos corporales enriquecerá muchísimo más la presentación.

  • Mueve las manos con naturalidad.
  • Expresa emociones.
  • Mira a los ojos de las personas que tienes en frente.
  • Pasea por el escenario (o, si las circunstancias lo permiten, por el público).

f. Cuidado con las herramientas de apoyo

A día de hoy, es difícil imaginar una exposición sin un Power Point (o cualquier otro archivo de apoyo). Hay que reconocer que es una herramienta de gran ayuda. Sin embargo, un mal uso de ella puede afectar muy negativamente a tu presentación.

Todos hemos visto PowerPoints plagados de párrafos cuyas letras no pueden distinguirse del colorido fondo de la diapositiva. Además, en esos casos el ponente tiene la costumbre de leer todo el contenido de los párrafos, lo que da muy mala imagen y destruye por completo la atención de la audiencia.

¡Eso no puede seguir así! Los PowerPoints, como ya se hemos dicho anteriormente, son un apoyo. Por lo tanto, sólo debes permitirte incluir ciertas palabras o elementos clave que te ayuden a retomar el hilo de la presentación en caso de que te quedes en blanco.

Los asistentes no han ido a leer nada, han ido a escucharte, así que sustituye esos largos textos por otros elementos que les ayuden a entender lo que estás diciendo y que verdaderamente enriquezcan tu exposición.

  • Imágenes.
  • Vídeos.
  • Gráficos.
  • Dibujos.
  • Objetos reales que los asistentes puedan tocar.

En cuanto al diseño de los PowerPoints, te recomendamos que:

  • El fondo de las diapositivas sea, en su mayoría, blanco (mantendrá despejada la mente del público).
  • No se superponga ningún elemento sobre otro.
  • No utilices colores ni tipografías de forma aleatoria.

Pero hay más vida después de los PowerPoint, existen otras herramientas para apoyar tus presentaciones y hacerlas más dinámicas como Canva.

g. Interacciona con el público

Si aceptamos la premisa de que las personas no somos capaces de estar más de 10 minutos concentradas y de que se te va secar la boca al poco tiempo de empezar a hablar, ¿no es buena idea trasladar el protagonismo a tus asistentes de vez en cuando?

Pídeles que te hagan preguntas, proponles ejercicios y fomenta el debate. Esos momentos te ayudarán a crear un ambiente más dinámico y a descansar física y mentalmente.

Y, lo más importante, ensaya tu presentación todas las veces que puedas antes del día de la verdad. Tienes que tener muy claro lo que vas a decir, cuando lo vas a decir y de qué manera. Practicarlo varias veces hará que cuando estés delante de tu audiencia puedas expresar todas las ideas que tienes en mente.

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6 respuestas a “¿Cómo hacer presentaciones efectivas?

  1. Bastante consistente en la manera de explicarnos el tema, presenta ideas claras que hacen interesante la lectura, me gustó mucho la información dada ya que se pueden aplicar en distintos ámbitos.

  2. Muy claro, me gustó la información que es aplicable en distintos ámbitos, excelente manera de explicar los conceptos.