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¿Qué tarjeta de memoria utilizo para mi cámara de fotos?

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Hace unos años, era el carrete la parte de la cámara en la que se guardaban todas las fotos que hacíamos. Lo tratábamos con delicadeza y lo llevábamos con cariño a tiendas especializadas para revelar todo su contenido. Sin embargo, encontrar a día de hoy uno de esos carretes es ya bastante...

¿Qué tarjeta de memoria utilizo para mi cámara de fotos?

Hace unos años, era el carrete la parte de la cámara en la que se guardaban todas las fotos que hacíamos. Lo tratábamos con delicadeza y lo llevábamos con cariño a tiendas especializadas para revelar todo su contenido. Sin embargo, encontrar a día de hoy uno de esos carretes es ya bastante complicado.

La fotografía digital ha venido para quedarse, y con ella todos los componentes que nos permiten conseguir resultados profesionales. Algunos de esos componentes son nuevos, otros ya existían en tiempos de la fotografía analógica, y varios han sufrido una evolución tecnológica.

Los carretes, por ejemplo, han adquirido una forma más plana y se han convertido en tarjetas de pequeño tamaño, dispositivos que en poco espacio son capaces de almacenar enormes cantidades de datos. Por esa razón, elegir una buena tarjeta de memoria (o, mejor dicho, una tarjeta de memoria adaptada a nuestros recursos y necesidades) es algo que merece ser tenido en cuenta.

Para ello, debes tener claro cómo funcionan cuatro variables: Formato, tamaño, capacidad y velocidad.

1. Formato de la tarjeta de memoria

El formato de tarjeta de memoria que debemos utilizar no depende de nuestras preferencias, sino de la ranura que tenga tu cámara de fotos. Vamos a hacer una breve descripción de los formatos más utilizados para que sepas cuál es el que probablemente te corresponda.

No te asustes cuando te encuentres términos como “capacidad” y “velocidad”. Después los comentamos tranquilamente.

a. Tarjetas SD (Secure Digital)

Si lo que tienes es una cámara compacta o una cámara réflex de gama media, lo más probable es que tengas que utilizar una tarjeta SD. De hecho, es el formato más extendido y asequible.

Estas ligeras tarjetas han sufrido una enorme evolución en los últimos años, llegando a ser prácticamente equiparables a las tarjetas profesionales CF.

b. Tarjetas CF (Compact Flash)

Tal y como hemos dicho, las tarjetas CF están dirigidas a los profesionales que utilizan cámaras réflex de gama alta.

Pese a presentar el mismo rango de capacidades que las tarjetas SD, tienen un precio mayor (a causa de su mayor velocidad, robustez y vida útil).

c. Tarjetas XQD

Aunque a día de hoy no sean las más comunes, se prevé que las tarjetas XQD acabarán sustituyendo a los dos formatos anteriores debido a su gran rendimiento, seguridad, capacidad y velocidad.

2. Tamaño

Las tarjetas SD tienen, además, distintos tamaños. Fíjate en la ranura de tu cámara y asegúrate de comprar el tamaño que necesitas

Es cierto que existen adaptadores gracias a los cuales se pueden insertar tarjetas de diversos tamaños en una misma ranura. Sin embargo, esta opción no es del todo recomendable, ya que incrementa la posibilidad de que la tarjeta dé error y no guarde tus fotografías.


3. Capacidad de la tarjeta de memoria de nuestra cámara

La capacidad es la variable a la que más importancia solemos dar, ¿verdad?

En el caso de las tarjetas SD, existe la siguiente clasificación:

La elección de una capacidad u otra dependerá, ahora ya sí, de tus preferencias y forma de trabajar.

Si sueles hacer largas sesiones de fotos de alta resolución y/o en formato RAW, o vídeos de varios minutos, generarás archivos bastante pesados que deberán ser almacenados en tarjetas de mayor capacidad.

Eso sí, te aconsejamos tener varias tarjetas de menor capacidad en vez de una sola tarjeta de gran capacidad. Tiene su explicación: Si una tarjeta falla, se rompe o se pierde, no echarás por tierra todo el trabajo llevado a cabo anteriormente. Además, tendrás la oportunidad de seguir sacando fotos con otra tarjeta.

En esta tabla te mostramos el número de fotos de peso X que te cabrían en una tarjeta de capacidad Y.

Aunque la mayoría de las cámaras no tienen problemas en leer tarjetas con distintas capacidades, hay algunas que tienen un máximo de capacidad con el que pueden trabajar. Por tanto, asegúrate de que la tarjeta que vayas a comprar sea compatible con tu cámara.

Por ejemplo, varias cámaras antiguas sólo admiten tarjetas con 32 GB de capacidad máxima. En tal caso, podríamos comprar una tarjeta SD – SC o SD – HC, pero no una SD – XC.

4. Velocidad de la tarjeta

Has dos tipos de velocidades que debemos tener en cuenta.

  • Velocidad de escritura: Es la velocidad a la que las fotos, tras haber sido tomadas, son almacenadas en la tarjeta.
  • Velocidad de lectura (o transferencia): Es la velocidad a la que las fotos son transferidas a otros dispositivos informáticos.

Tener una alta velocidad de lectura resulta muy cómodo para volcar las fotos en el ordenador. No obstante, tener una alta velocidad de escritura es totalmente necesario para poder almacenar adecuadamente archivos pesados.

Para que entiendas bien el concepto, piensa que la velocidad se mide en Megabytes por segundo (MB/s). Cuanta más resolución tenga una foto o vídeo, mayor serán su peso y, por tanto, más tiempo tardará en ser almacenado en la tarjeta.

La diferencia apenas es perceptible cuando se toman fotos sueltas. Sin embargo, esa diferencia es determinante cuando se hacen ráfagas de fotos o videos (momentos en los que, si la tarjeta no asimila rápidamente la información, el buffer da error y la cámara se queda colgada).

La velocidad mínima que ofrece una tarjeta puede ser expresada de distintas maneras. Por ejemplo, una tarjeta de 10 MB/s es una tarjeta de Clase 10, CLASE UHS 1, Clase V10 o de 66x, ¿un lío verdad?

La tabla que te dejamos a continuación te ayudará a aclarar todas tus ideas.

  • Para hacer fotos en JPEG nos podemos conformar con las velocidades más bajas de la tabla.
  • Para hacer fotos en formatos de alta resolución y/o en formato RAW, y vídeos deberíamos subir el nivel a tarjetas de 10 MB/s.
  • Para hacer fotos de alta resolución y/o en formato RAW en modo ráfaga, y vídeos en 4K, no deberíamos bajar de los 30 MB/s.
  • Y si ya quisiéramos hacer vídeos en 8K, tendríamos que subir a velocidades de 60 ó 90 MB/s.

5. ¿Donde encuentro toda la información anterior?

Las marcas de mayor prestigio en el mundo de las tarjetas de memoria fotográficas son SanDisk, Lexar y Sony.

Vamos a ver como se saca la información sobre todas las variables que hemos estado comentando de una tarjeta SD de SanDisk.

No quiere decir que la que la tarjeta tenga una velocidad mínima de 10 MB/s. Aparece el 10 porque es el nivel máximo de velocidad que puede ponerse en esa nomenclatura.

En conclusión, una tarjeta SD verdaderamente tiene una velocidad de escritura mínima de 10 MB/s cuando no presenta ninguna otra nomenclatura que indique lo contrario.

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